Discriminando el derecho de vivir
en un lugar higiénico.
Al tratar con diferentes personas día a día podemos conocer otro punto
de vista sobre los diferentes problemas que hay en nuestra comunidad y uno muy
grave es la contaminación del suelo en la ciudad de Guayaquil.
De todas aquellas personas con quienes conversé me ayudaron a saber el
verdadero motivo por el cual el ser humano se acopla a su entorno, sea
agradable o un lugar antihigiénico.
La basura amontonada en cada esquina de las calles, observar personas
que echan los desperdicios en la intemperie son acciones normales por parte de
los mismos habitantes. Pero mi gran duda siempre ha sido por qué las personas
cometen este grave error si es su propio lugar de hábitat, por mucho tiempo
pensé que la educación era la base de toda persona, sin embargo, toda clase de
persona tiene poco interés por la contaminación de nuestro planeta; ahora estoy
segura que los responsables de sacar adelante a un país en todos los aspectos
hacen muy poco por el medio ambiente y no se dan cuenta que deben invertir más
en la educación desde temprana edad y en el lugar que nos dará cabida por años
a nosotros mismos y a las generaciones venideras.
Además de educar a los ciudadanos hay que concientizar que toda acción
negativa tendrá como consecuencia algo mucho peor, como son las enfermedades,
la proliferación de agentes patógenos, tener un entorno sucio y con mal olor.
Lamentablemente no hay programas u opciones para evitar la contaminación
del ambiente, no hay estímulo ni preocupación por parte de las autoridades, por
ende no hay quien nos guie para así progresar como país. La gran población de
la ciudad de Guayaquil involucra que haya más desperdicios porque necesita cada
familia satisfacer su comida, la ropa, todas sus comodidades y todo esto
implica que ya no haya lugar donde más echar la basura y el habitante como
opción fácil, comete el gravísimo error de simplemente cumplir en sacar los
desechos que hay en su casa y los tira en el primer lugar que vea a su
alrededor, dejando a un lado los valores que algún días nos implantó nuestra
familia, nuestra educación y el criterio que poseemos como seres raciocinios.
El derecho de vivir en un lugar libre de contaminación no es ejercido
por los ciudadanos de la ciudad de Guayaquil porque convivimos con la basura
que ya es parte de nuestro entorno y nos hemos acoplado fácilmente a su
presencia.
María Gracia Blacio Morales
3:54AM
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